| Entre 30.000 y 90.000 euros de multa al farmacéutico que se niegue a vender la abortiva PDD |
| Escrito por José Gil Llorca,
on 22-09-2009 17:27
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Hispanidad, martes, 22 de septiembre de 2009
Decíamos ayer, que la dispensación de la abortiva Píldora del Día Después(después de lo que se están imaginando) es mucho más grave que la nueva ley del aborto.
Hay confusión sobre la fecha de inicio de la venta sin receta y sin control porque las autoridades sanitarias están interesadas en mantener esa confusión, pero los profesionales la fechan ahora el próximo lunes 28 y se temen lo peor. El Gobierno Zapatero se ha cargado la objeción de conciencia e Hispanidad ha podido saber que se preparan sanciones de entre 30.000 y 90.000 euros para los farmacéuticos que se nieguen a dispensar la PDD. Te juegas el negocio. Una idea bonísima para pervertir a todo un sector económico.
Carmen Peña, la presidenta de los farmacéuticos ni tan siquiera ha planteado el derecho la objeción de conciencia de los profesionales o la no penalización de quienes se nieguen a vender la píldora.
Socialmente, estamos hablando de una ley mucho más abortera que la llamada nueva ley del aborto. En España, con los controles actuales, ya se reparten cerca de 600.000 PDD (frente a los 120.000 abortos quirúrgicos que perpetraron el pasado año). Es decir, una facturación de 10,8 millones de euros y, naturalmente, el mejor cliente es el alcalde madrileño Gallardón que se las ofrece gratuitamente a las adolescentes madrileñas. Naturalmente, la abortista PDD, que comercializan bajo los nombres Postinor y Norlevo, los laboratorios Bayery Chiesi, no tienen límite mientras el aborto quirúrgico sí.
Precisamente días atrás el catedrático Rafael Navarro-Valls recordaba que "el derecho a la objeción de conciencia existe antes que la ley". Al parecer, no para los farmacéuticos españoles.
Revisado el: 22-09-2009 17:27
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LA CENSURA DE GOOGLE Y BLOGGER |
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Escrito por José Gil Llorca
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Sábado 19 de Septiembre de 2009 11:50 |
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LIBERTAD DE EXPRESIÓN
GOOGLE Y BLOGGER NO RESPETAN LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y EL PLURALISMO
Ultimamente había recibido amenazas de radicales gay que organizaron una campaña para denunciarme por homófobo e intentar que Google inhabilite este blog que tengo en Bloogger: http://ioseph30.blogspot.com, titulado "De lo humano y lo divino"
De no rectificar, quedará patente que ni Google ni Blogger respetan la libertad de expresión. Si Google tuviera que inhabilitar todos los blogs que disienten de las posturas radicales gay o de todos los blogs que opinan legítimamente y con argumentos científicos que la homosexualidad es una disfunción afectivo sexual, se estaría produciendo un verdadero atentado a la libertad de expresión, un acto de terrorismo gnoseológico, una pretendida imposición y dictadura del pensamiento.
No creía que Google y Blogger estuvieran en contra la libertad de expresión ni contra la libertad de pensamiento. Disentir de los postulados gay no es incitar al odio. Que cada uno defienda sus ideas con respeto a los demás.
Es cínico e hipócrita tachar al que opina distinto como "incitador al odio". Esa argucia de los grupos radicales gay no tiene fundamento alguno y es una prueba más de la tendenciosa interpretación que hacen de las intenciones de quienes tienen unas legítimas opiniones distintas y todo el derecho de expresarlas.
No creía que Google y Blogger estuvieran de parte de una nueva "inquisición gay" y de una persecución de todos aquellos que tenemos una forma de pensar distinta.
Aunque solo fuera por el interés comercial, Google y Blogger no deberían prestarse a las presiones del lobby gay, pues otros servidores acapararían, no solo a los que piensan legítimamente de forma distinta sino a todos los que abominan de la imposición y de la dictuadura del pensamiento.
Además hay una falta de rigor y de respeto enorme por parte de Blogger pues te cierran el blog diciendo que incumple las condiciones del servicio pero no te dicen qué artículo o entrada en concreto, ni qué palabras o expresiones son las que incumplen dichas condiciones. Es un abuso total, una censura brutal, y una falta de rigor y respeto a los usuarios por la que les exijo desde aquí que reconsideren su política en estas actuaciones, rectifiquen y pidan disculpas. |
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Última actualización el Viernes 11 de Diciembre de 2009 21:52 |
| Falta de rigor en Blogger |
| Escrito por José Gil Llorca,
on 17-09-2009 22:24
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Publicado el : Blog, Actualidad |
Blogger se deja presionar

y no es tolerante ni plural
Es la segunda vez que tengo problemas y que me aparece el aviso: Este blog inflinge las condiciones de servicio y sólo está abierto a los autores.
Afortunadamente tengo una página propia, pero si esto vuelve a suceder dejaré definitivamente blogger por su falta de pluralismo y su facilidad para acpetar denuncias interesadas y censurar lo que contradice lo políticamente correcto.
Si Blogger no deja libertad de expresión y pretende imponer una ideología, un pensamiento único, entonces Blogger es una tiranía. Esperemos que rectifiquen pronto.
Revisado el: 17-09-2009 22:49
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| Escrito por José Gil Llorca,
on 19-07-2009 22:46
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Publicado el : Blog, Actualidad |
viernes, 17 de julio de 2009 Armando Segura
Ideal.es
La conciencia privada es la que paga impuestos, la que vota, la que expresa su opinión, la que obedece a la ley y la que la incumple. La conciencia privada es la que, por deber de conciencia, respeta la Constitución. Sin esa conciencia privada, las leyes, los impuestos, los contratos y los matrimonios, serían leyes sin conciencia, contratos sin conciencia y matrimonios sin conciencia.
El bien común no es lo que la ley diga del bien común, ni lo que diga la ONU, ni lo que diga la Iglesia. El bien común es anterior a las leyes (y por eso, éstas buscan el bien común).
¿En qué consiste el bien común?. La vida de todos y de cada uno, es el bien común, evidentemente. No es posible legislar contra la vida porque si se legisla así, se legisla contra el bien común. Los seres humanos, además de estómago e hígado, tenemos conciencia y ésta es una función vital.
Quien legisla contra la conciencia, legisla contra el bien común. Spinoza defendía la idea de que la conciencia privada es libre de pensar lo que quiera, pero todo lo que se manifiesta fuera de la conciencia depende de la ley que vota la mayoría en las Asambleas.
Afirma, expresamente, que lo justo y bueno lo decide la mayoría en el parlamento. Se entiende, entonces, aquella sentencia de un ministro de derechas que se hizo célebre: «¡La calle es mía!»
Estas tesis del siglo XVII y que son, incluso, anteriores a la Ilustración, las mantiene el Gobierno en la cuestión de la ley del aborto y en toda la restante legislación.
Sabemos bien lo que es un partido político y cómo, casi sin excepción, todos los diputados votan lo que dice el jefe de fila y en último término el jefe del Gobierno. A eso se reduce su libertad de conciencia. Las leyes, pues, son la voluntad del jefe de Gobierno, exclusivamente. Los demás muestran su aquiescencia.
¿Cómo admitir que el bien común es lo que diga la Ley? ¿Cómo olvidar que el Tribunal Supremo y no digamos, el Constitucional, nunca contradicen, en materia política al Gobierno?
La buena marcha de la economía, la eficiencia del sistema educativo, la seguridad pública, los derechos de los trabajadores, el empleo, son absolutamente anteriores a las leyes
¿Cómo nadie sensato puede afirmar que el empleo es «el que digan las leyes»?
¿Cómo cabe pensar que mi salud y la de los demás, es lo que diga un Ministro o un Parlamento?
¿Cómo se atreve nadie a decir que la educación de mis hijos y lo que está bien o mal, justo o injusto, depende de lo que diga un jefe de fila en el Congreso?
Además de estas razones, tenemos las leyes comunitarias y las Declaraciones de las Naciones Unidas, a las que el Estado español se ha comprometido a cumplir. Ellas hablan explícitamente, del derecho de todos a la vida, del derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos, su ideología, la protección de la familia, "célula esencial de la sociedad", de la libertad de conciencia y su manifestación pública, de la objeción de conciencia y un largo etc.
¿Por qué, entonces, en asuntos puntuales se reclama el cumplimiento de la legalidad internacional y en cuestiones esenciales de vida o muerte, se está «a lo que decida el jefe de Gobierno»?
Cuando la conciencia de los ciudadanos es declarada irrelevante, se está proponiendo que los Gobiernos obren sin conciencia, las leyes no tengan conciencia y por lo tanto, las dictaminen sin conciencia alguna.
La consecuencia social es la sensación colectiva de que todo vale, de que «gente con estudios»defiende eso, será que son buenas personas y desean nuestro bien.
Todo vale porque es la ley la que dice que todo vale.
Ésta y no otra, es la razón de una cadena de fracasos vitales: del incremento de suicidios en la juventud española (superior a la muerte en accidentes de tráfico), puesto que no hay límites, no hay referente, no vale la pena vivir.
También, del incremento de abortos, de la inseguridad pública, del fracaso escolar, de la desestructuración de las familias y de la ridiculización de lo religioso. Si todo vale, nada tiene ningún valor.
¿Qué más da verdugo que víctima, muerto que vivo, estúpido que sabio? Si todo vale, la inseguridad es total ¿Por qué me debo fiar de nadie? No tengo motivos porque la conciencia privada se ha declarado irrelevante. Cuando la conciencia privada es declarada irrelevante sólo es pertinente la alimentación, el estómago y la televisión. Nadie puede obrar en conciencia porque ya no queda.
¿Será posible que no caigan en la cuenta de que están deshaciendo el tejido social? Hay quien piensa que sí.
Podemos pensar que la solución es bien sencilla: Devolver a la conciencia privada el lugar que no puede ocupar el Estado. Percatarse de que no es posible ser buen ciudadano si antes no se es buena persona y que no se puede ser buena persona si es el Estado el que determina quién es y quien no es persona.
Armando Segura. Catedrático de Filosofía de la Universidad de Granada
Revisado el: 11-12-2009 22:15
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